OBRA

LOS RESTOS DEL FIN

En un atardecer sin viento, se alinean en el centro de la laguna seca 20 casas construidas en cartón. Algunas casas tienen ventanas, otras las tienen completamente obstruidas y otras constan de algún espacio vacío.  La forma de ubicarlas en el centro hace referencia a la forma en que se siembran los árboles (álamos por lo habitual) con la intención de brindar protección contra el viento como un cerco natural.El fuego, en tiempo real, va tomando casa por casa hasta que la línea completa se incendia y desaparece, dejando un trazo de cenizas. Cuando el fuego se acaba la cámara se eleva en el área y se ve el surco que deja una herida en la tierra.

Los restos del fin

Por Claudia Ferretto

 

Mi casa se estaba quemando y sólo podía salvar una cosa. Decidí salvar el fuego. No tengo dónde vivir pero el fuego vive en mí. Y me defiende discretamente de todo lo impuro. Mi futuro ya no es importante. Sólo cuenta la intensidad del instante.

Jean Cocteau “Salvar el fuego”

 

¿Qué deja el fuego que borra huellas y arrebata la existencia?, ¿qué queda después del fin? pregunta Patricia Viel; que urga escombros, rescata libros que resisten incendios, busca pesquisas en ese intervalo o intersticio de lo que era y ya no es; indaga en el borde, en el límite, en ese espacio en el que miran los artistas. “Los restos del fin” guarda continuidad y congruencia con su producción anterior, pero en esta obra hace otra cosa. Decididamente, otra cosa. Aquí salta, se para encima de la historia y esta vez ella inicia el fuego, se empodera y juega un fuego juego. La cámara del drone, contemporánea, no sólo por su tecnología, sino por operar como una mirada ubicua, simultánea, hipertextual, es testigo del suceso. Desde una visión cartográfica, nos mete en escena y sin demora nos enfrenta a una fila de objetos que comienzan a quemarse, e intuimos, se queman todos. En la inmensidad de la estepa patagónica, monta una remake de la tragedia, pero esta vez multiplica la puesta: pone en fila veintidós casas de cartón, las prende fuego y las filma; casas que pueden ser metáforas del refugio o de la urbanidad, quemándose una a una, casas que son de cartón, porque todo es efímero, ella lo sabe. En ese escenario donde se imponen al mismo tiempo la síntesis y la desmesura, se articulan como en una danza los distintos grises de las cenizas, los valores lumínicos en las llamas, las sombras en la meseta, los contrastes en el cielo; sutilezas del espanto. El sonido como un latido que acompaña refuerza el tiempo, contrae y dilata el momento y no podemos dejar de ver ese fuego hipnótico. El espectáculo nos seduce y así percibimos la paradoja velada: hay belleza en este incendio, es un siniestro estetizado. El final es todo un despliegue: en un fondo de trazas y huellas, la cámara se acerca curiosa, ansiosa, deseante, hace volar las cenizas por el aire y desnuda la cicatriz; parece ser que el fin no solo deja restos, sino un sinfín de nuevas pistas. Como el texto de Jean Cocteau que propone para anclar su obra, Patricia nos exhorta a salvar el fuego

RESTOS DEL FIN
Vuelo de cámara DRONE
Video ( d: 1920 × 1080, HD, 9´)


Los restos del fin es una pieza filmada en una laguna seca de la meseta patagónica a 120 km de Río Gallegos. En un atardecer sin viento, se alinean en el centro de la laguna 20 casas construidas en cartón de altura variable. La arquitectura de estas casas muestra diferentes formas, algunas pequeñas y frágiles. El material que las compone fue reutilizado a partir de cajas de cartón usadas. Algunas casas tienen ventanas, otras las tienen completamente obstruidas y otras constan de algún espacio vacío. Ninguna es igual otra y su organización en fila acentúa estas diferencias. La forma de ubicarlas en el centro hace referencia a la forma en que se siembran los árboles (álamos por lo habitual) con la intención de brindar protección contra el viento (elemento típico de esta zona) como un cerco natural. 
El registro se realiza en vuelo de cámara Drone y se extiende durante 15 minutos, desde que la primera casa comienza a quemarse. El fuego, en tiempo real, va tomando casa por casa hasta que la línea completa se incendia y desaparece, dejando un trazo de cenizas. La cámara registra todo el evento, se desliza por el aire siguiendo el proceso del incendio. Cuando el fuego se acaba la cámara se eleva en el área y se ve el surco que deja el suceso en la tierra. Una nueva línea negra compuesta de cenizas y carbonización deja una herida en su superficie.

Patagonia 2016
 

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